
Lima a la vista
El Club Banco República se prepara para la instancia continental que comenzará el próximo 18 de febrero en Lima Perú.
Las tricolores se quedaron con la clasificación tras vencer a Centro Desarrollo Voleibol en una finalísima que quedará guardada por la resiliencia del equipo de Guillermo Williman que dio vuelta la definición de la Liga Uruguaya de Voleibol 2025 tras ir abajo por 2 a 0.

Karina Cardozo, una de las referentes que tiene la institución, destacó la mayor virtud que tiene su equipo: «sinceramente tengo la suerte de estar en un plantel increible. Desde lo deportivo y lo humano». En cada concepto acentúa: «tiramos todas para el mismo lado. Este plantel está en el top 1 o 2 equipos que integré».
«Veo un plantel unido y con mucha hambre de ir a buscar lo mejor en el sudamericano» reafirma una de las caras más experientes que tendrá Williman para la cita continental. Sabida las ausencias de dos de sus máximas pilares, Fabiana Gómez y Lucía Guigou, Banco República contará con Andrea Cammarano para reforzar esa posición en el certamen: «con ella sin palabras. Es una persona divina y suma un montón, no solo en lo grupal, si no que además con toda su trayectoria sigue siendo una jugadora super destacable dentro de la cancha«.

Karina fue certera a la hora de definirla: «por mi experiencia, en torneos de este tipo, cuando las cosas se complican es importante tener a alguien con su calma y su lectura de juego: es oro puro. Estamos felices y agradecidas de tenerla en el plantel».
Karina vuelve a contar con una nueva experiencia internacional a esta altura de su carrera: «me siento muy agradecida con la situación. Es un regalo que no esperaba». La particularidad que tendrá Cardozo es que en esta oportunidad integrará el equipo junto a su sobrina: «es un superplus estar con Popi (Florencia Abelenda), que es alguien muy especial para mi. Poder compartir esta instancia juntas le da un valor enorme». Sobre los desafíos y objetivos enfatizó: «competir es lo que más me gusta. Estar rodeada del primer nivel del voleibol y ser parte de todo es increible. Somos conscientes de que el nivel es altísimo y que vamos a enfrentar a jugadores que entrenan y viven de esto; pero el objetivo es aprovechar al máximo esta experiencia y seguir creciendo como equipo. Viajamos con esa mentalidad y dejar bien representado al club y al voley uruguayo»

El plantel de Williman tiene una buena mixtura entre jugadoras de experiencia y una nueva camada que se está acostumbrando a ganar y jugar por grandes cosas. Entre esos nombres se destaca Florencia Abelenda, quien además viene siendo una de las pilares a la hora de la recaudación de fondos para costear la competencia: «el apoyo ha sido fundamental. Contamos con sponsor que se puseron la camiseta como Banco República, BSE, Valuge, Multicar, Cortinas Maestro y E21 electrofitness. Se vendieron bonos con el apoyo de otras marcas y sus respectivos premios. Realmente estamos sintiendo el apoyo y el respaldo de la comunidad del voleibol, amigos y familia. Es emocionante ver como se apoya al deporte amateur de nuestro país».
La central además conversó acerca de una «preparación exigente» impuesta por su entrenador que cuenta con un «trabajo importante en la parte física y otro puntual con la pelota». Respecto al aporte de Cammarano fue concreta: «con ella buscamos potenciarnos. Estamos con una energía increíble y super motivadas». Abelenda ya cuenta con varias copas en sus espaldas pero será la primera instancia a nivel internacional: «es mi primera vez representando a Uruguay. Me emociono mucho de solo pensarlo, es un orgullo enorme».

El Club Banco República, institución que marcó una época a nivel nacional en la rama femenina, vuelve a la competencia internacional tras varios años de ausencia a pesar de ser uno de los grandes animadores de estos últimos años consiguiendo además un pentacampeonato en la Liga más importante de nuestro país. Valentina Pallas, capitana histórica de este plantel y hoy asistente técnica, habló de la importancia de volver a la escena continental: «para mí es un orgullo enorme. Juego desde hace muchos años y nunca habíamos tenido esta instancia. Haber logrado este título y poder representar al Club y a Uruguay en una competencia internacional es algo muy especial».
Respecto a la exigencia deportiva y la experiencia fue clara: «sabemos que el nivel es muy alto y que probablemente estemos lejos pero creemos que es una instancia enriquecedora. Hay muchas jugadoras jóvenes para las que será su primer Sudamericano y esto suma para la formación deportiva y personal». Para este certamen Pallas acompañará al plantel desde el otro lado de la línea: «me hubiese encantado poder estar dentro pero las lesiones y las cuestiones médicas me obligan a acompañar desde otro lugar. Aún así, como profe del club y como jugadora de toda la vida, me llena de orgullo formar parte de este proceso».
«Sembrar semillas en la cárcel»
Darío Carbajal, además de ser Árbitro Internacional de Beach Voley y nacional de indoor, lidera un proyecto que día a día va superando obstáculos buscando abrir la puerta de entrada a una nueva vida con el deporte como bandera. Las historias, la cárcel, el financiamiento, la motivación de despertarse una vez más, el respeto por el otro y las palabras de un alto jerarca Nacional son diferentes mojones que van marcando su propio sendero dentro de este capítulo.
- ¿En qué consiste este proyecto y cómo nació?
El proyecto nace con «Vamos Equipo». Una amiga me propone a mí para empezar a dar clases de voleibol en las cárceles. Yo en ese momento vivía en Canelones y me proponen arrancar en la cárcel de ahí. Todavía estábamos en el medio de la pandemia. Me proponen empezar y se hace un contrato conjunto entre la Federación y Secretaría Nacional de Deporte (Se.Na.De) y ahí empezamos a dar clases en Canelones. Ese año las Personas Privadas de Libertad (P.P.L) hicieron una carta pidiendo a ver si se podía ir más veces. Al año siguiente consiguieron que vaya dos veces por semana y a la vez me pidieron ir a otras dos cárceles. Ellos destacaban que colaboraba con el ambiente, bajaba mucho el nivel de violencia porque si se portaban bien podían ir y si no quedaban encerrados.
Asi nació el proyecto. Luego de dos o tres años de trabajo fue muy buena la receptividad pero, sin saber los motivos pero supones son económicos, se dio de baja el proyecto. Siguió con algún profesor de la SE.NA.DE que no eran específicos de voleibol pero se truncó conmigo. El encargado de deportes de las cárceles que se llama Daniel Grau me propuso la posibilidad de lo que él le dice «sembrar semillas en las cárceles». ¿Cuál es la idea? Es que de manera honoraria voy por las cárceles con redes y pelotas. Dejamos artículos, damos unas clases del deporte y tratamos de dejar un referente para que ellos puedan trabajar una vez por semana algo de voleibol. Generalmente se encuentre algún P.P.L o funcionario del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) que le gusta el deporte y puede llevar adelante la actividad que es lo más importante. Que salgan y se diviertan. Ya hace dos años que existe esto y estuve en cárceles en Rocha, Florida, Durazno, San José y en un montón de lugares. Nosotros facilitamos las cosas. Había un tema con las redes y mediante la Dirección Nacional de Recursos Actuáticos. (DINARA) se consiguieron redes de pesca y en una de las unidades se preparaban las redes. Yo les decía que para que fueran más fuertes las redes se necestiban bandas, entonces se me ocurrió que pidieras las mangueras de bomberos vencidas y se utilicen como bandas y eso hace que duren más. Lo importante es que las redes la hicieron en la unidad de Punta de Rieles, con redes de pesca y bandas que donó los bomberos. Ese fue el inicio del proyecto que hoy se mueve por voluntarismo y por el buen resultado tras el monitoreo continuo.

- ¿Cuál fue el primer objetivo que vos te propusiste al estar al mando?
El primer objetivo que siempre me puse era entrar. La primera vez que iba a entrar en Canelones, estaba escuchando la radio y el día anterior salió la noticia de que había un motín y habían secuestrado a alguien adentro. Luego era todo improvisación porque los que estamos afeura no tenemos mínima idea de que pasa y que hay. Luego se fue desarrollando con normalidad y los objetivos se fueron completando y de manera espontánea. No me lleve algo en especial, veremos que pasa y lo que pasó es que la gente se enganchó muchísimo con las actividades tanto antes cuando estaban las clases u hoy cuando simplemente les dejo las cosas. El objetivo ahora es algo más tangible y es que se ve que se juega al voleibol en las cárceles.
- ¿Cuál fue el primer miedo al que te enfrentaste en este proyecto?
Habían varios. El motín de los primeros días. Cuando entré la primera vez me acuerdo el chiste del policía que me dijo «dejá tu cédula por las dudas que te descuarticen». Después el saber si me iba a encontrar con gente que me respete ahí adentro o no. Uno tiene un montón de informaciones que nos da la televisión y después uno adentro; vaya a saber si es verdad. No es tan así como te lo pintan. Uno de los miedos más grandes era una vez que estaba «arbitrando» los juegos entre ellos y se armó un revuelo del otro lado del tejido y enseguida se me acercó la policía a mí y me dijeron «vos tranquilo». Tenía unos nervios bárbaros. Luego se tranquilizó todo y me dijo la policía «si yo te doy una señal, vos venite corriendo para tal lado». No tuve tanto miedo.
- ¿Rápidamente borraste ese preconcepto?
Los preconceptos con los que yo entré era anda a saber con qué me voy a encontrar, debe ser un agujero negro, esta gente no me da a dar ni bolilla, me van a mandar a freír boniatos. Después que Daniel Grau dijo unas palabras mágicas fue que el respeto lo sentí más que con cualquier equipo que haya dirigido fuera de la cárcel, pero con cualquiera. Porque les dijo: «muchachos, tengan en cuenta que nadie quiere entrar acá a que ustedes hagan actividad». La cara de los P.P.L fue acentuando lo que él decía y el respeto que estuve ahí adentro con la actividad fue tremendo. Las primeras veces yo fui con mis pelotas y mis redes y empezaron a gritarme que querían jugar al fútbol. Un mes y medio después de que llegue, empezaban a gritar que querían jugar el voleibol. Ese fue un cambio tremendo para mí.
- ¿Qué fue lo que más te sorprendió de quiénes decidieron participar de este movimiento?
Cuando yo empecé no sabía como encarar la situación. Había una variedad de edades, de culturas, de personas en diferentes estados mentales y físicos y empecé tímidamente a hacer ejercicios simples. Luego se me ocurrió probar y mezclar porque yo tenía el proyecto Caranchos, que está dedicado a jóvenes y niños, y les hacía juegos más destinados a su edad. Más juegos del estilo de la mancha, Martín Pescador, ese tipo de juego. Luego se lo propuse a los P.P.L a hacer juegos de reacción y lo hacían como si fuesen niños. Eso me sorprendió y que disfrutaran tanta la actividad y que me dijeran: «cada vez que vos venís, sentimos la libertad», fue lo que más me sorprendió.
- L
a Liga de Voleibol del Sur (Li.Vo.Sur) ha trabajado con el INR y la participación de los P.P.L en la fabricación de premios, ¿cómo ves este tipo de movimientos?
Esa iniciativa fue bárbara, estupendo. Les genera a ellos la sensación de que algo que se está produciendo dentro de la cárcel salga hacia afuera y encima sea un premio. El premio no es solo para quien lo recibe, para el que lo fabrica y todo el mundo halaga es tremendo. Para mi es una forma de colabirar con ellos para que tengan un objetivo. El peor problema que hay, y es muy personal esto, para recuperar a los PPL es que no tienen objetivos. Van a salir pero porque están encerrados pero van a salir sin un objetivo. Si vos no le das un hábito a quien está encerrado, como podes prentender que salga con hábitos. El hábito que venía era no hacer nada, entonces es difícil que slaga y automáricamente diga: «Si. Hoy laburo ocho horas». No existe eso. Si uno no le genera hábitos y no le pone objetivos es complicado. Lo que hizo LIVOSUR de mandar a hacer los premios que se entregaron en las finales a los mejores de cada partido y esos que lo recibieron, no tienen ni idea la magnitud de la importancia que tuvieron esos premios para ellos.
- Hay proyección de que los PPL se reinserten mediante el voley. ¿Dónde y cómo ves la reinserción?
Existe un proyecto para la reinserción a través del voleibol. A principio la idea era para que ellos hicieran trabajo en equipo, que no es habitué, que pudiesen ver un deporte que no tiene contacto, que requiere ciertas habilidades pero hoy día eso fue madurando y gracias al apoyo de la Federación se nos ocurrió poder ofrecerle, ahora que tenemos el curso online para preparar árbitros, a determinados becados para cuando estén en libertad tener la posibilidad de trabajar de planillero y árbitro para encontrar en esta oportunidad la posibilidad de sumar económicamente al día a día tras cumplir su pena. Yo siempre cuento que tenía un local en Canelones, y la cárcel quedaba saliendo a 5 km, y siempre caían en mi local sin nada en los bolsillos y yo le tenía que dar plata para el boleto para llegar a sus casas. Esto puede ser una buena oportunidad y que salgan preparados para al menos hacer algo, colaborar en algo y para sentirse parte y en una sociedad que para mi es de las más sanas que es la de familia del voleibol.
Bajo este mismo tema, ya estamos preparando a una chiquilina que sería la embajadora del proyecto. Ella es de Maldonado y que ya salió del centro penitenciario. Estamos colaborando con ella en la reinsercción a la sociedad por intermedio de que empiece a realizar planillas y participar como segunda árbitra. Ella ya está realizando el curso de manera gratuita, está llegando al final del mismo y seguramente en breve cominece a participar de los partidos y ver como evoluciona dentro del ambiente. La idea es que ella sea ejemplo para todos los demás. Ojalá que sea el inicio de una nueva alternativa a la hora de salir para quién lo necesite y tenga ganas de crecer
¿Cuando el proyecto llega a su objetivo?» Según Darío Carbajal
Los objetivos se van haciendo durante el camino. Este objetivo de formar reclusos es un objetivo nuevo. Van a ir apareciendo los que no están en el tintero. Cuando arranqué era una incógnita de qué podía pasar. Ahora yo tengo una nueva idea, aparte de la de los árbitros, que es muy difícil pero es armar una liga intercarcelaria que se pueda dividir en zonas y hacer cuatro fechas. Una que se junten en la zona 1 y armar 3 o 4 equipos de cada cárcel que tenga las condiciones. El que sale campeón pasa a la final y así en cada zona para llegar a una última fecha donde se junten los campeones de cada zona y que haya un campeón. Ese estímulo se que funciona porque cuando fui a la cárcel de Las Rosas a plantar el voleibol solo había fútbol femenino y me comentó la referente que estaba que se fueron diviendo las horas porque había mucha gente que quería jugar al voleibol. Ellos tuvieron un encuentro con la cárcel de Minas y todos salían a entrenar temprano para estar en la «Selección» e ir a jugar contra los de Minas. Eso me llevó a pensar en la creación de una Liga intercarcelaria.
FINALES DE LA LIGA URUGUAYA 2025





